Nuestros territorios
Reserva el Silencio
Desde 2012, protegemos y cuidamos la Reserva Natural de la Sociedad Civil El Silencio, un territorio que se ha convertido en el corazón del trabajo de la Fundación Biodiversa Colombia por la conservación del Magdalena Medio. Lo que inició como un esfuerzo de protección sobre 74 hectáreas, hoy es un paisaje continuo de 3.366 hectáreas, resultado de más de una década de ampliación, restauración ecológica y gestión territorial. En este proceso, hemos recuperado paisajes degradados y fortalecido la conectividad entre bosques de tierra firme, bosques inundables y humedales, consolidando un refugio clave para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de la región.

La reserva se encuentra inmersa en un contexto territorial estratégico: el Distrito Regional de Manejo Integrado Ciénaga de Barbacoas, ubicado en el municipio de Yondó, en la región del Magdalena Medio. Este distrito, declarado en 2017, abarca 32.072 hectáreas de ecosistemas de alto valor ecológico, fundamentales para la biodiversidad regional y para los servicios ecosistémicos que sostienen a las comunidades humanas y no humanas del territorio. Desde su origen, la Reserva Natural El Silencio fue concebida no solo como un espacio de protección, sino como un territorio vivo de conocimiento y acción.
Su propósito es contribuir a la conservación y al entendimiento de la diversidad biológica del Magdalena Medio mediante la protección y restauración de bosques,
arroyos y ciénagas que hacen parte del complejo cenagoso de Barbacoas, así como a través de la investigación científica sobre su biodiversidad. En este proceso, la reserva se ha consolidado como la primera estación de investigación biológica en el área.
El Silencio también es un escenario de construcción de confianza y corresponsabilidad. A partir de su gestión, se han establecido acuerdos de conservación de buena voluntad con fincas ganaderas vecinas y con la comunidad de pescadores de la zona, reconociendo que la conservación a largo plazo solo es posible cuando se articula con los actores locales y sus formas de habitar el territorio.
La importancia de la Reserva Natural El Silencio se comprende plenamente al considerar el contexto regional. Los bosques del Magdalena Medio colombiano han sufrido una de las tasas de deforestación más altas del país, con la pérdida de más del 85 % de sus coberturas originales. Los remanentes actuales enfrentan presiones constantes derivadas de la expansión de la agricultura, la ganadería extensiva, la minería y otros usos no sostenibles del suelo. En este escenario, la existencia de la reserva y el trabajo conjunto con aliados locales garantizan la permanencia de los bosques actuales y promueven la restauración progresiva de potreros y rastrojos dentro del área protegida.

La Reserva Natural El Silencio alberga un mosaico de ecosistemas que incluyen bosque húmedo tropical denso original, bosques secundarios en diferentes etapas de sucesión, zonas de restauración, corredores biológicos y parcelas piloto de sistemas agroforestales. Su red hídrica está conformada por arroyos, pequeñas ciénagas y una extensa franja sobre la ciénaga grande de Barbacoas. Una red de senderos y caminos de herradura recorre gran parte del área, permitiendo el acceso seguro a los distintos ecosistemas y zonas de interés para labores de monitoreo, investigación y gestión.
La riqueza biológica de El Silencio refleja la importancia de estos ecosistemas para la conservación regional. En la reserva se han registrado 285 especies de aves, de las cuales 31 son migratorias, así como 54 especies de mamíferos —con la necesidad de continuar actualizando la información sobre especies pequeñas y voladoras—, 36 especies de anfibios y 49 especies de reptiles, entre lagartos, caimanes, serpientes, gekkos y tortugas.
La riqueza biológica de El Silencio refleja la importancia de estos ecosistemas para la conservación regional. En la reserva se han registrado 285 especies de aves, de las cuales 31 son migratorias, así como 54 especies de mamíferos —con la necesidad de continuar actualizando la información sobre especies pequeñas y voladoras—, 36 especies de anfibios y 49 especies de reptiles, entre lagartos, caimanes, serpientes, gekkos y tortugas.
Entre la fauna registrada se destaca la presencia constante de especies amenazadas de extinción y representativas de la región interandina, como el paujil de pico azul (Crax alberti), el chavarrí (Chauna chavarria), los primates mono araña café (Ateles hybridus), tití gris (Saguinus leucopus), marteja (Aotus griseimembra) y mono cariblanco (Cebus versicolor), así como la danta (Tapirus terrestris), el oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla) y grandes depredadores como el jaguar (Panthera onca) y el puma (Puma concolor).
Visita la reserva natural El Silencio y el área protegida Cienagas de Barbacoas
Fundación Biodiversa Colombia busca la conservación del patrimonio natural colombiano a través de la investigación científica con involucramiento social y a través de proyectos productivos sustentables que contribuyan a la conservación, al desarrollo social y a las autosostenibilidad de las comunidades locales.




